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La importancia de enseñar la bondad a los hijos

Los padres deben procurar resaltar valores como la amabilidad y el respeto en su formación.

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Cuando sus tres hijos asistían al colegio, las comidas en la casa de la familia Grant eran una suerte de interrogatorio. Cada noche, los padres, Adam y Allison, les preguntaban cómo les había ido en los exámenes o si habían ganado con sus respectivos equipos deportivos. Todo parecía girar en torno a los triunfos de los niños y cómo podían sobresalir frente al resto.

Tras notar la obsesión de sus hijos por obtener buenas notas, la pareja decidió cambiar esta dinámica. Adam es psicólogo formado en Harvard, académico de la Universidad de Pensilvania, autor de varios libros y columnista de ‘The New York Times’; Allison, escritora, coautora con su esposo de varios libros de psicología y enfermera especializada en psiquiatría. Por su experiencia decidieron prestar mayor interés a la formación de sus hijos, específicamente en ámbitos como la colaboración, la bondad y la empatía.

Comenzaron cambiando el tema de conversación en la mesa, con preguntas como si habían ayudado a alguien a entender mejor una materia o si habían hecho algo por defender a un compañero. Al principio los niños no decían mucho, pero con el tiempo empezaron a buscar oportunidades para ayudar a otros, cuentan en un artículo de la revista ‘The Atlantic’.

La pareja también citó el estudio ‘Los niños que queremos criar’, del Harvard Graduate School of Education, en el cual les preguntan a padres estadounidenses qué quieren para sus hijos, y cerca del 90 % dice que una de sus prioridades es que sean buenas personas. En cambio, cuando preguntan a los hijos qué creen que desean los padres, el 81 % dice que esperan que sean exitosos y tengan un buen rendimiento.

Los Grant notaron que, más allá de sus buenas intenciones en el discurso, los padres se estaban enfocando tanto en los logros prácticos que estaban opacando en sus hijos la percepción de otros temas claves para su formación.

En su libro ‘La ventaja de la bondad’, la psicóloga Dale Atkins y la trabajadora social Amanda R. Salzhauer analizan este fenómeno en profundidad y señalan: "Sabemos, por muchas investigaciones, que los padres son muy buenos a la hora de reconocer los logros de sus hijos, mientras que sus actos de bondad pasan inadvertidos (...). El resultado es que los padres envían el mensaje de que no valoran la bondad tanto como su rendimiento".

Así mismo, especialistas en salud mental como María Ignacia Vera observan esta dinámica día a día. "Veo niños estresados, ansiosos. Sus papás dicen que no les importan las notas, pero sus hijos ven cómo se ponen contentos si llegan con un 7 en vez de un 5 (...). Porque en nuestra sociedad está instalada la idea de que cada uno se rasca con sus propias uñas y hay que preparar a los hijos para la competitividad de la vida adulta", señala la psicóloga infantojuvenil y docente de la Universidad de los Andes (Chile).

Efectos nocivos

Los expertos señalan que la incongruencia entre lo que se dice y lo que se practica sobre la bondad tiene efectos nocivos y también en la sociedad.

"La ciencia nos demuestra hoy que aquellas habilidades psicológicas que no practicamos simplemente no se desarrollan. Necesitamos practicar la bondad, promoverla, reforzarla, visibilizarla como un valor en la práctica, porque sabemos que es uno de los principales factores que favorecen el bienestar", sostiene Claudio Araya, psicólogo y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile.

Sara Schairer, fundadora de la ONG global Compassion IT, con sede en California, corrobora esta tesis. Según sus hallazgos, la bondad ha demostrado ser vital para la sobrevivencia y evolución del ser humano, y está "cableada" de manera natural en el inconsciente; también se relaciona con una mejor salud.

"Cuando una persona hace un acto amable que es bueno para otra persona, puede sentir una avalancha de energía y emociones positivas. Este momento de euforia se conoce como ‘helper’s high’ (expresión que podría traducirse como ‘subidón del que ayuda’) y ocurre por la liberación de endorfinas en el organismo", explica Schairer.

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