“Lo importante es que nos amamos"

La diferencia de estatura no importa en la relación de Gabriela, una mujer de talla baja que vende verduras en la Tiendona, y Omar, su pareja y apoyo incondicional.

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Esfuerzo. La talla baja no es un impedimento para que Gabriela Melisa trabaje largas jornadas vendiendo verduras en el mercado La Tiendona.

Esfuerzo. La talla baja no es un impedimento para que Gabriela Melisa trabaje largas jornadas vendiendo verduras en el mercado La Tiendona.

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"Lo importante es que nos amamos, lo demás, no importa". Un bulto con papas y una cesta llena de coliflores y zanahorias son fieles testigos de esa afirmación. Lo dijo don Omar Gamero, una sonrisa adornó el momento, el brillo de sus ojos reafirmó el sentimiento y un beso con su compañera de vida, Gabriela Rodríguez, sentenció la escena de amor en un puesto de verduras del mercado de mayoristas La Tiendona, en San Salvador.

Gabriela Melisa es muy querida entre los clientes y comerciantes. Trabaja todos los días desde la 1:30 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, comercializando al por mayor y al detalle papas, cebollas, coliflor, brócoli, repollos y lechugas, entre otros.

Llega temprano para recibir el producto proveniente de Guatemala, colabora en el desde el estacionamiento hasta su local y luego lo despacha a sus clientes que llegan temprano de Sonsonate, Cojutepeque y Apopa, entre otros.

Tras cursar noveno grado y con 15 años de edad, "me acompañé con Omar", dijo. Tienen dos hijos. Desde hace cinco años dirige este local, propiedad de su madre.

Antes, trabajó en una panadería y en un supermercado, cumplió las obligaciones con dedicación, pero reconoce que las tareas eran difíciles por su baja estatura.

“Traté no hacer caso a los comentarios, pero a muchos,  les han afectado. No hago caso, ‘me resbalan’ las críticas”.

"Nuestra vida es este mercado, días buenos, días malos. Gabriela no le hace mala cara al trabajo, también le ayudó. Tenemos 20 años juntos. No me importa que sea de talla baja. La gente nos dicen: ‘qué bonita pareja’", cuenta Gamero.

César Noé, 18 años, mide 1.25 metros; Owen, de once años, mide 1.50 metros. "Somos una familia que nos apoyamos en todo, cumplimos con nuestras responsabilidades, le damos amor, comprensión y educación a cada hijo", dijo Gabriela.

FRENTE EN ALTO

Gabriela Melissa y Omar llegan temprano a La Tiendona, ordenan el producto y luego ella lo ofrece con gritos a todo pulmón y con mucha creatividad, a los visitantes.

Son largas jornadas, de lunes a domingo, "es un trabajo difícil porque son bultos, se requiere de mucha fuerza. Me duermo a las 8:00 de la noche, luego, me despierto a las 12:30 de la noche para preparar el viaje", dijo Gabriela.

Es una mujer luchadora, de 37 años, que nunca puso atención a las burlas por su talla baja, pero reconoció que a su hijo mayor, le costó asimilar su estatura, críticas y burlas de las personas. "Mi hijo mayor creció con esa psicosis por su talla baja, antes, no quería ni salir conmigo, por el `bullying´ que nos hacen en las calles, pero luego, nos reunimos con personas de talla baja, nos conocimos y sintió que valemos mucho".

Reconoce que las personas de talla baja sufren discriminación, "me cuesta mucho abordar los buses, muchos motoristas me ven en la parada de buses y no se detienen. En las ventanillas de los bancos, por ejemplo, algunos cajeros son amables, se acercan, otros no y me toca casi que tirarles las cosas (dinero o documentos) por los que llego a realizar el trámite", aseveró.

"No tenemos infraestructura adecuada en las instituciones, nos ven como personas normales. no nos dan importancia", concluyó.

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