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Las calles no son seguras para la población LGBTI

Las agresiones que enfrentan las personas LGBTI generalmente ocurren en espacios públicos.

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Prejuicios. De acuerdo con la organización Las Dignas, a pesar del aparente avance, aún existen estigmas contra la diversidad sexual en El Salvador.

Prejuicios. De acuerdo con la organización Las Dignas, a pesar del aparente avance, aún existen estigmas contra la diversidad sexual en El Salvador.

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Entre 2013 y 2019, la línea telefónica 131, con la que la extinta Secretaría de Inclusión Social brindaba asistencia para la población LGTBIQ, atendió 2,332 casos de los cuales 884 se catalogaron como agresiones, de acuerdo con los datos recopilados por COMCAVIS TRANS.

Un día después de asumir las riendas del Ejecutivo, el 2 de junio de 2019, Nayib Bukele anunció la eliminación de la Secretaría de Inclusión Social, donde se encontraba la Dirección de la Diversidad Sexual, que tenía por objetivo combatir la discriminación directa o indirecta por razones de género.

"Desde la abolición de la secretaría de inclusión, digo yo que se han descabezado las intenciones políticas y avances que se habían establecido en años anteriores en materia de garantía de derechos", dijo ayer la antropóloga Gabriela Paz, quien participó en un foro sobre diversidad sexual, organizado por defensores de derechos humanos.

Larissa Villacorta, de la Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida (Las Dignas), denunció que la población LGTBI salvadoreña se ha enfrentado a violencia física, verbal, actos de discriminación y estigmatización.

Villacorta destacó que solo en 2019, 2019, COMCAVIS TRANS atendió 92 denuncias de agresiones superando a las 71 de 2018.

Los tres tipos de agresiones más comunes fueron psicológicas, verbal y física. Además, las personas denunciantes señalaron que en su mayoría de estos actos ocurrieron en espacios públicos y también en los centros educativos.

Otro tipo de violencia que enfrenta la población LGBTIQ son los crímenes de odio. Según las cifras de COMCAVIS TRANS, desde 1992 hasta 2019 se reportaron más de 600 casos.

Sin registros oficiales

Pero el Estado ha invisivilizado estas denuncias porque sus estadísticas no reconocen la diversidad sexual, reportando solo hombres y mujeres. Por ejemplo, en los protocolos forenses no hay un apartado para la desagregación de los casos de crímenes de odio contra la población LGBTIQ.

Villacorta explicó que los únicos datos oficiales que se conocían hasta 2019 eran los que proporcionaba la disuelta Secretaría de Inclusión Social. Después, esos datos no pudieron seguir alimentándose.

Las fuentes que utilizan para dimensionar la discriminación y estigmatización son las que generan organizaciones que tienen programas de atención a víctimas. "Eso no quiere decir que no haya más personas que sufra violencia, esos son sólo los datos que se han logrado condensar", dijo.

América Romualdo, coordinadora de Las Dignas, advirtió que por estos vacíos hay muchos datos que no se logran visibilizar. "No existe el dato como tal para que podamos decir: 'pasa esto'", indicó.

Las organizaciones consideran que es necesario trabajar en materia de sensibilización, para frenar la violencia contra las personas LGBTIQ, que se enfrentan a los estigmas y prejuicios, alimentados en parte por el desconocimiento de la sociedad sobre la diversidad sexual.

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