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Intipucá y la historia Sifredo, el migrante salvadoreño que llevó la prosperidad a su pueblo

Si bien su familia y amigos dicen que viajó de forma legal, otros aseguran que lo hizo de forma  ilegal, como "mojado". Esta es la historia resumida de Sifredo Chávez, quien fue a Estados Unidos en 1959 y un año después regresó a Intipucá para contar de las ventajas de ir al país norteamericano.
 

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LA PRENSA GRÁFICA/Jorge Carbajal.

Sifredo Chávez es un salvadoreño que a la edad de 21 años, en 1959, partió con una pequeña mochila al hombro desde el municipio de Intipucá, en el departamento de La Unión, hacia Estados Unidos.

Fue su madre quien mandó a Sifredo, casi contra su voluntad,  a viajar al país norteamericano, motivada por los relatos del telegrafista del pueblo, a quien la lavaba y planchaba la ropa, y quien le había escuchado decir que había un país grande, en el que se hablaba inglés y que se ganaba buen dinero.

El temor de Sifredo era el idioma, pero lo que no sabía es que allá habían otros que tampoco sabían inglés y que se comunicaban por medio de español, como él.

Sifredo fue y llegó a su destino, y un año después, regresó a casa para contar lo bien que le había ido. Fue de esa forma que en el segundo viaje se llevó a su novia Elba Salinas, con quien procreó dos hijos. 

Otros amigos del pueblo también se motivaron con los relatos de Sifredo y así comenzó la emigración de los habitantes de Intipucá hacia Estados Unidos, llevando con el paso del tiempo mucha prosperidad a sus familias y al pueblo mismo.

Así relata la historia Óscar Romeo Chávez Gallo, de 61 años, quien es sobrino de Sifredo.

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Él cree que la embajada de Estados Unidos les extendió visa a los grupos de viajeros de Intipucá, de hasta 30 jóvenes, porque iban a trabajar como mano de obra,  pero con el pasar de los años fueron añadiendo requisitos para poder optar al ingreso legal.

"Los dos primeros grupos no tuvieron problemas, pero iban en grupos como de 30 jóvenes, pero para el tercer grupo, ha exigían más cosas para poder viajar, y fue así que después aparecieron los primeros coyotes, que no eran de aquí  y después  ya habían coyotes locales", agregó Chávez, sobre los emigrantes del municipio. 

La guerra que se vivió en El Salvador en las décadas de los setenta y ochenta empujó a más personas a salir huyendo del país y la ciudad de Intipucá, en particular,  fue creciendo y pasando de las casas humildes a las residencias de lujo y a la prosperidad. 

Hoy hay casas de lujo por doquier, algunas de ellas construidas hace décadas y otras en los últimos dos o tres años. También hay otras actualmente en edificación. Los vecinos aseguran que tienen valores que van desde $500 mil hasta  $1 millón, o incluso más. 

Sifredo murió hace cinco años, a la edad de 78 años, en la ciudad de Washington, Estados Unidos, donde se había radicado y alquilaba otras propiedades para generar ingresos, cuenta su sobrino.

El hermano de Sifredo también viajó para poder ahorrar y construir una casa de ladrillo, ya que en la que vivía con su familia era de madera. 

LA PRENSA GRÁFICA/Jorge Carbajal.

"Mi tío (Sifredo) no fue egoísta y vino a contar a sus amigos y parientes y así viajó mucha gente a trabajar allá, incluyendo mi papá, Salomón Chávez, hermano de él", agregó Óscar.

La hazaña de Sifredo le valió para que le erigieran una estatua en el parque de Intipucá, en la que se ve una réplica de él, mirando al norte, con un ligero bolsón en sus espaldas, y bajo de una caída de agua que es una fuente, pero donde el agua no cae en sus espaldas.  

LA PRENSA GRÁFICA/Jorge Carbajal.

"Se hizo así, ya que él no se fue mojado. Por eso es así el Monumento al Migrante, aquí en Intipucá", agregó Óscar, quien es ingeniero y trabaja en la alcaldía de Intipucá. El nombre del municipio significa "El Gran Arco de la Boca", en dialecto potón, por estar ubicado cerca del Golfo de Fonseca al que se le llamaba así.

El monumento a Sifredo casi fue derribado hace algunos años. Según Óscar, fue el actual concejal del partido Nuevas Ideas, Carlos Anaya, quien se subió al monumento, tomó la figura de el cuello y la movió con tal fuerza que la quebró en varias partes. 

"Ese monumento lo mandó a construir Enrique Méndez, quien fue alcalde de Intipucá, pero, Anaya casi lo derriba. Es que algunos no están de acuerdo con el homenaje a Sifredo, ya que dicen que antes que él, ya había viajado la que fue su primer esposa, Elba Salinas, y de ahí viene la disputa", explicó.

LA PRENSA GRÁFICA/Jorge Carbajal.

Las nuevas generaciones no saben de eso, solo que la figura en el parque es del primer emigrante del pueblo, quien abrió el camino para que Intipucá pasara de ser una comunidad humilde a una ciudad bonita, ordenada y  próspera, donde antes de que el dólar fuera la moneda de curso legal en El Salvador, ahí ya circulaba a la par del antiguo billete salvadoreño, el colón.

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Hoy, durante la gestión del alcalde del PCN, Elenilson Leonzo, la estatua fue remendada, pero no se le aplicó el baño de bronce que tenía originalmente. 

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