Economía Día de la Madre

Héctor Lindo-Fuentes: "El papel de la mujer en la historia salvadoreña es más de lo que parece"

El economista Héctor Lindo-Fuentes conversa sobre las “cadenas” económicas  y sociales  que siguen anclando  al país 200 años después de su independencia.

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Héctor Lindo-Fuentes, historiador

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Para conmemorar el bicentenario de la independencia, cada día 21 de mes, la Casa de la Cultura El Salvador en Washington, de la mano del historiador salvadoreño Héctor Lindo-Fuentes, analizan cómo ha cambiado la historia del país. Esto implica, "no solamente hablar sobre lo que ocurrió hace 200 años sino, además, establecer conexiones con el presente y mostrar la importancia de la reflexión histórica", dice Lindo que es profesor emérito de historia y estudios latinoamericanos en la Universidad de Fordham, Nueva York.

Las charlas son una cátedra de historia con recursos gráficos como fotos de periódicos, manuscritos, estadísticas, mapas, documentos diplomáticos, revistas e informes oficiales. Donde se busca sobre todo, "mostrar cómo El Salvador de hoy desde el punto de vista político, social, cultural y económico es producto de las decisiones que tomamos en el pasado, buenas o malas", explica Lindo que conversó sobre las sombras que aún permanecen en el país.

En estos 200 años ¿cuáles han sido las grandes crisis económicas del país previas a la guerra de los 80?

Desde la profundización de vínculos con la economía mundial en la segunda mitad del siglo XIX la economía salvadoreña siempre ha estado muy expuesta a los vaivenes de la economía internacional, a choques externos que con frecuencia agravamos con malas políticas internas. La lista es larga e incluye incidentes olvidados, además de los ya bien conocidos como la Gran Depresión de 1929 que explica en parte el levantamiento de 1932. Entre los incidentes olvidados está la crisis de 1898, la disrupción económica de las dos guerras mundiales y el impacto económico de la recesión de 1921.

(Pero) quiero resaltar que si uno estudia la gráfica de la evolución del PIB de El Salvador a través del tiempo encuentra que no hay ninguna crisis que se compare, ni de lejos, en profundidad o en duración, con la de los años 80. Esa crisis, motivada por conflictos sociales y políticos internos de larga data, nos trajo un profundo deterioro económico. Menciono esto para resaltar la importancia que una institucionalidad política sana tiene para la economía. La existencia de mecanismos para dar participación política a toda la población y dirimir diferencias a través de instituciones es crucial para evitar este tipo de catástrofe.

 “La sociedad no valora plenamente las contribuciones que pueden hacer ellas. No podemos ignorar el talento de la mitad de la población sin que sufra el crecimiento del PIB.”

¿Cuáles considera usted que históricamente han sido los principales problemas económicos?

Creo que es difícil mencionar problemas económicos como algo aislado de la política y más ampliamente de la estructura de poder en El Salvador.

Hablando en términos históricos creo que la problemática económica de El Salvador se puede resumir como el acceso muy desigual a oportunidades en el sentido más amplio. La gran riqueza que tenemos en el país es su gente y sin embargo le ponemos enormes obstáculos a la gran mayoría de la población para que desarrolle su potencial personal y económico. Cuando amplios segmentos de la población tienen poco o mal acceso a oportunidades educativas, a servicios de salud para estar lo suficientemente sanos para trabajar, o a los mercados de trabajo, financiero y de bienes, el camino que conduce al crecimiento económico está cerrado.

Las formas de marginación han sido múltiples. La de la población rural a lo largo del siglo XX se puede ver en la enorme diferencia urbano-rural en las estadísticas de alfabetización y salud. La brecha que aun existe entre una minoría privilegiada y el resto de la población sigue siendo abismal. Otro ejemplo fácil de entender sobre la existencia de grupos poblacionales que encuentran obstáculos para contribuir a la economía es el de las mujeres. La sociedad no valora plenamente las contribuciones que pueden hacer ellas. No podemos ignorar el talento de la mitad de la población sin que sufra el crecimiento del PIB. Es más, cuando a pesar de las dificultades una mujer se prepara, no tiene garantías de que su esfuerzo recibirá la misma remuneración que la de un hombre o que competirá con igualdad de oportunidades al presentarse para un empleo.

Cada vez que veo que una salvadoreña o salvadoreño en el exterior se destaca en el campo científico, académico, empresarial o artístico, me pongo a pensar en las barreras que les hubieran impedido alcanzar ese mismo nivel si se hubieran quedado en el país.

 “Cuando amplios segmentos de la población tienen poco acceso a oportunidades...  el camino que conduce al crecimiento económico está cerrado”.

Y en materia de deuda pública, ¿la situación actual guarda alguna semejanza con los hechos de hace 100 años?

Hace exactamente cien años el gobierno estaba en tal bancarrota que se atrasaba hasta siete meses en pagar sueldo a maestros, soldados y otros empleados públicos. Además, estaba en mora con la deuda externa. La situación fue tan extrema que, en su desesperación, el gobierno firmó un contrato de empréstito desastroso con consecuencias negativas de largo plazo. No estamos en ese punto, pero sí creo que es una lección importante

¿Qué papel ha jugado la mujer en los grandes hitos históricos en estos 200 años?

El papel de la mujer en la historia salvadoreña es más de lo que parece y menos de lo que debería ser. Yo puedo hablar con más detalles sobre un periodo que he estado estudiando con detenimiento, me refiero a la década de los 20 del siglo XX, es decir hace exactamente 100 años. En esos días había una gran cantidad de clubes unionistas organizados por mujeres que querían apoyar la causa de la unión de Centroamérica e incidir en el contenido de la Constitución Federal que se estaba escribiendo en 1921.

Hay una cita que me gusta mucho porque transmite el espíritu de la época. Delfina Lagos, la organizadora del Comité Unionista de Señoras y Señoritas de Ahuachapán dijo en un discurso que "cuando la mujer se propone algo benéfico y grandioso, no hay nada que resista a su empuje. Los hombres, como dignos compañeros de ella, habrán de disputarse el honor de secundarla y sostenerla".

De hecho, estas activistas tuvieron tanto éxito que, por primera vez en la historia de Centroamérica, la carta fundamental concedió el derecho al sufragio femenino.

Es un hecho poco conocido que, en esa ocasión, las salvadoreñas votaron por candidatos a diputados y del Consejo Federal en octubre de 1921. Fue la primera vez que las mujeres votaban legalmente en toda América Latina.

Una de las campeonas del movimiento unionista y del sufragio femenino en ese momento fue Prudencia Ayala. Ella no fue la única, hubo otras mujeres que lucharon muy duro como doña Victoria Magaña de Fortín.

Lo que quiero ilustrar con esto es que hay muchas páginas olvidadas de la participación de la mujer en la política salvadoreña.


¿Quién es?

Héctor Lindo- Fuentes: historiador.

Trayectoria: Es profesor emérito de la Universidad de Fordham y autor de El Alboritador de Centroamérica.

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