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Demolición de la Biblioteca Nacional pone en peligro mural de Carlos Cañas

En la Biblioteca Nacional está ubicado un mural de aproximadamente 12 metros que fue elaborado por el artista Carlos Cañas, en 1962. Ante el inminente derribo del edificio, el gobierno no ha informado si lo rescatará. Especialistas consideran que conservarlo y trasladarlo es posible, pero deben de cumplirse una serie de requisitos.

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Mural. El mural-mosaico se encuentra ubicado en la cuarta planta del edificio de la BINAES y actualmente luce cubierto por bolsas negras. La obra elaborada por Carlos Cañas en 1962 es una de las primeras representaciones de arte abstracto en el país. La demolición de BINAES pone en peligro esta pieza artística.

Mural. El mural-mosaico se encuentra ubicado en la cuarta planta del edificio de la BINAES y actualmente luce cubierto por bolsas negras. La obra elaborada por Carlos Cañas en 1962 es una de las primeras representaciones de arte abstracto en el país. La demolición de BINAES pone en peligro esta pieza artística.

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En la cuarta planta del edificio de la Biblioteca Nacional se encuentra una de las primeras representaciones de arte abstracto ubicadas en un espacio semipúblico del país, un mural-mosaico elaborado por el artista Carlos Cañas en 1962. La obra se remonta a la época en que el inmueble era todavía propiedad del Banco Hipotecario. Con la demolición de la BINAES su conservación corre peligro.

A pesar de que las autoridades no han brindado información sobre un posible rescate, una fuente del Ministerio de Cultura confirmó a LA PRENSA GRÁFICA que el mural será cortado y trasladado al nuevo edificio que, como parte de una cooperación no reembolsable de la República Popular de China, se construirá en la misma ubicación que ocupa la actual sede.

Para elaborar dicho mural, el artista plástico Carlos Cañas, quien fue galardonado con el Premio Nacional de Cultura en 2012, retomó una variedad de estilos e influencias, con matices precolombinos, y principalmente de arte abstracto.

El resultado fue una obra de aproximadamente 12 metros donde predominan colores como el rojo, el negro, el amarillo y el blanco.

"La teoría del color usada por don Carlos es parte de su obra, el suscrito y otros compañeros de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de El Salvador colaboramos en la elaboración de varios murales con esa temática en los años 60", explica el doctor en arquitectura, Jorge Luis Hernández.

Según el arquitecto Alfredo Guillén, la obra, que suma 59 años de existencia, tiene piezas de mosaico que se han despegado, caído o perdido. Desde hace años es urgente repararla debido a la fragilidad de los azulejos y la debilidad del cemento con que fue pegado. "El mural es una obra de gran escala de estilo modernista", destaca.

Según el investigador en Artes Visuales, Jaime Izaguirre, la obra posee características que la hacen invaluable, algunas de ellas son: la estética, similar a la de los murales de la plaza Morazán que son de la década del 60, y el contexto en el que fue elaborado.

"El mural de la biblioteca es una de las primeras representaciones de arte abstracto público del país, las cuales son bastante limitadas", revela Izaguirre.

Además, destaca que el artista recién volvía de un viaje por varios países donde había explorado los movimientos de vanguardia y ese conocimiento lo volcaba en favor del pueblo salvadoreño a través de un arte abstracto y moderno. Eso, para él es, importante, pues ese arte tan expresivo y contestatario no solo era permitido, sino que, promovido por los gobiernos de aquella época, algo que ayudó a la normalización de esas expresiones.

Los expertos coinciden que otro de los elementos destacados de este mural es su ubicación.

"Esta ubicación da a entender la importancia que le dio la directiva del banco al seleccionar a un artista como Carlos Cañas para diseñar una obra de arte en un espacio que, aunque no fuera público sería visto por muchas personas de importancia para la institución", reflexiona el arquitecto Guillén.

Para Izaguirre el valor histórico de este mural reside en que habla de una época y de unas ideas que permitieron su creación, pero señala además que la obra incluye una intención de modernización, de cambio, de un mejor porvenir, que está reflejado en esos esfuerzos políticos y culturales.

"Esta memoria histórica y cultural es importante cuidarla y protegerla, pero es más importante aún explicarla, expresarla y promoverla, porque solo conociendo nuestro legado podemos realmente valorarlo, y solo así podremos apropiarlo y sentirlo nuestro", detalla.

Mural. El mural-mosaico se encuentra ubicado en la cuarta planta del edificio de la BINAES y actualmente luce cubierto por bolsas negras. La obra elaborada por Carlos Cañas en 1962 es una de las primeras representaciones de arte abstracto en el país. La demolición de BINAES pone en peligro esta pieza artística.

Un posible rescate

"(Este) no sería el primer mural que se corta, desmonta, traslada y reinstala", plantea Guillén. Recuerda, como ejemplo, que el mural de cerámica elaborado por César Sermeño para la Torre Democracia, hoy Torre Cuscatlán, se trasladó al Centro de Gobierno.

"No será tan fácil como lo fue el de Sermeño que era una pared independiente y sobre la tierra. El de la BINAES es un mural mucho más grande y se ubica en el cuarto piso. Habría que ver qué está atrás de la pared que soporta el mural", detalla.

Teniendo en cuenta que el mural implica ser cortado en varias partes, debe evaluarse bien la estructura en la que está fijado, para evitar complicaciones como el deterioro de piezas, sugiere el experto.

Por sus características y su tamaño, el arquitecto considera que sería necesario un equipo de especialistas en las áreas de conservación, arquitectura, ingeniería y muralismo, así como de expertos en patrimonio cultural y cerámica.

Hernández agrega que para rescatar de forma adecuada la obra se debe seguir una serie de pasos: primero, cuadricularla en dimensiones manejables, de aproximadamente un metro, para proceder a cortar las piezas luego mecánicamente. El siguiente procedimiento debería ser protegerlas para evitar su deterioro y trasladarlas a un nuevo sitio, hasta que finalice la construcción del nuevo edificio donde, en teoría, sería reubicado.

A continuación, se tendría que volver a colocar las piezas en su posición original usando un pegamento especial y se debería proceder a restaurar las áreas pegadas. Si es necesario, precisa, la obra completa podría recibir una reparación artística para mejorar su apariencia, pero esto dependería de las necesidades de la misma.

Según Izaguirre, la obra de Cañas está compuesta de pequeñas partes frágiles, es decir, requiere un esfuerzo muy grande. Pero los antecedentes del rescate de murales de este tipo, dejan abierta la posibilidad de que pueda conservarse completo.

Contactada por Hernández a través de correo electrónico, la hija del autor, Cristina Cañas, manifestó su alegría ante la posibilidad de que la obra pueda ser preservada. "Considero que es una buena idea conservarlo para que no desaparezca como lo han hecho con otros murales, que desaparecieron. En el país y el Estado debería de existir una conciencia patrimonial cultural de preservación de bellos e históricos murales", refirió.

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Tags:

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